Las acciones clave que realizarás dentro del asistente
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Registrar ingresos y compromisos recurrentes básicos
Comienzas registrando tus fuentes principales de ingresos y los gastos fijos que sabes que se repiten, como vivienda, transporte y servicios básicos. El asistente te pide solo la información indispensable para construir una base razonable y luego te acompaña para ir afinando montos. En paralelo, eliges si quieres conectar cuentas o prefieres registrar ciertos movimientos de forma manual, siempre manteniendo el control sobre qué datos compartes y cómo se usan dentro de Arnovelima.
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Organizar y clasificar tu gasto diario real
Después pasas a detallar tus gastos variables, ya sea importando movimientos cuando sea posible o anotándolos con un flujo rápido pensado para usarse desde el celular. Arnovelima propone categorías claras y sugiere clasificaciones automáticas, pero te permite corregir y personalizar sin fricción. Con el tiempo, el asistente aprende de tus ajustes para reducir el esfuerzo manual y mostrar resúmenes que reflejen mejor tu realidad cotidiana, sin juicios ni etiquetas innecesarias.
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Configurar límites, recibir alertas y revisar avances
Con esa información estructurada, defines límites aproximados para cada grupo de gastos y, si lo deseas, montos específicos destinados al ahorro. El asistente compara lo que planeas con lo que va ocurriendo y te envía avisos cuando detecta desvíos relevantes, junto con pequeñas sugerencias para reacomodar el presupuesto antes de que termine el mes. Finalmente, revisas un resumen que te muestra qué funcionó, qué no y qué podrías ajustar en el siguiente ciclo, manteniendo la idea de que los resultados pueden variar según tu constancia y contexto.
Definir tu punto de partida